La Axarquía, desde las faldas de la Sierra de Alhama y Tejeda

'La Axarquía, desde las faldas de la Sierra de Alhama y Tejeda'

Entro en la Axarquía en un día ventoso, sopla tan fuerte que se ha llevado, con las lluvias de la noche anterior, todo lo malo. Por fin ha refrescado, el color de la tierra ha mudado y la atmósfera está limpia permitiendo avistar el horizonte del mar. Tomando imágenes, documentándome y preparando la ruta he llegado hasta la costa donde el sol brilla con timidez invernal, la suficiente para transformar un día cualquiera en una agradable jornada.

Estoy en la playa y tengo que encontrar un lugar para tomar algo, pero un almuerzo a las puertas de diciembre en la Costa del Sol más auténtica no parece tarea fácil, sobre todo cuando pasan ya las cuatro de la tarde. Me detengo en Benajarafe, restaurante ‘El Camionero’, sólo un cliente en el comedor y la cocinera y el camarero almuerzan en otra mesa…

“- ¡Qué aproveche! ¿Es tarde para tomar algo? - les pregunté.
- ¡Noooo! ¡siéntese usted! -

Cuando se llega fuera de horas y las personas que regentan un bar se molestan en atender al viajero es que sigue existiendo el buen talante, si ofrecen una sonrisa a la vez que interrumpen su almuerzo es que son unos profesionales, de ‘tomo y lomo’, sin precisar de tenedores ni categorías destacadas en las guías Michelin. Lo llano y auténtico convence. Si además de ello Virtudes te prepara un menú de primerísima calidad, con ensalada, cazuela de fideos y chicharros a la plancha, y perfectamente servido, consigue que quien visita la costa de la Axarquía en este otoño, ahora invernal, decida volver tan pronto como pueda.

Yo, de momento, me quedo.

Jorge Garzón / Miradas ©2009

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