Yo me crié aquí, bajo el reflejo de sus nieves perpetuas; mis padres me ayudaron a hollar los caminos y las sendas perdidas de sus barrancos, collados y cimas, triscando sendas aprendí el nombre de sus cumbres, por los arenales y robledales nevadenses me topé con mis primeras aves. Desde lo más alto vi, por primera vez en mi vida, más allá del mar, la lejana África.

Es probablemente la comarca de Guadix uno de los más grandiosos paisajes de toda Europa. Con tan sólo un chasquear de los dedos puedo situarme en voladizos donde en invierno se acumulan más de cuatro metros de nieve y la temperatura desciende por debajo de los -20 ºC;  una hora después a orillas de su mar interior, el Negratín, el que hoy embalsa las aguas del río Guadiana Menor, al que los árabes llamaron ‘Oued-al-Kebir’. Aquí, al mediodía, el mercurio roza los más llevaderos quince grados centígrados.

YouTube Preview Image

Las reminiscencias de otro continente a las puertas de casa es algo que no todo el mundo puede permitirse; sólo unos pocos pueden admirar paisajes tan fabulosos, cuyas hechuras no se repiten hasta alcanzar la cordillera del Alto Atlas marroquí, en la puerta septentrional del desierto del Sáhara.  Vislumbrar la casi totalidad del macizo de Sierra Nevada desde los llanos inmaculados de Darro y la mesa de Belerda no es un regalo que se reciba todos los días, y más si se ameniza con el vuelo de abubillas y la llamada lastimera de una de las aves más características de la comarca, el alcaraván.

Acabo de llegar de otro de esos rincones mágicos. Probablemente se trate de la más fastuosa rambla que existe en Europa, la rambla de Baúl, profunda y tajada, donde la Naturaleza reina; la recorre a diario el halcón peregrino mientras los bandos de chovas piquirrojas juegan con sus remolinos térmicos. Un ejemplo de lo asombrosa que puede ser la acción erosiva del agua y el viento, aquí y en otros rincones de la comarca. Toda la Hoya, con sus ramblas, cárcavas, mesetas esteparias y dehesas fueron catalogadas como espacio apto para albergar un Parque Nacional, y las trabas, o falta de decisión política, no culminó tal tarea. Todavía no es tarde, pero según va pasando el tiempo se ralentiza la capacidad de obrar.

¿Cómo es posible que este paraíso escondido no goce aún de protección efectiva? ¿No es posible salvaguardar este recurso irrepetible? Se habló de un proyecto de Geoparque. Debiéramos prevenir, porque han comenzado a aparecer los primeros signos de deterioro en forma de cultivos bajo plástico y naves industriales próximos a Hernán Valle. Y ya se sabe, ¡Cuando el deterioro entra por la puerta… el paisaje sale por la ventana!

Jorge Garzón / Miradas ©2009

· Álbum de fotos en Flickr · | · Vídeo en YouTube ·

Compartir: Estos iconos se vinculan a sitios sociales donde los lectores pueden compartir y descubrir nuevas páginas web.
  • Facebook
  • del.icio.us
  • Meneame
  • MySpace
  • TwitThis
  • Google Bookmarks
  • email
  • Print