Diciembre 11th, 2009SULAYR, ‘LA MONTAÑA DEL SOL’

Los romanos la llamaron ‘Mons Solarium’, los árabes ‘Xolayr’, nosotros ‘Sierra Nevada’. Cuando el viajero llega desde la Vega, la sierra enmarca a la ciudad de la Alhambra. ¡Y eso que desde el Albaicín sólo se vislumbra una parte! Una parte de la más especial de las cordilleras montañosas del Mediterráneo.
Es desde estas tierras de la Hoya accitana donde uno abarca la grandeza del macizo nevadense. Recostado de oeste a este, limita el flanco sur del surco intrabético, ese pasillo geológico que separa las estribaciones de la Sierra de Baza y las faldas de Sierra Nevada; los Llanos del Zenete, ásperos, severos, gélidos en invierno y abrasadores al mediodía estival, albergan en la actualidad la más pujante producción de energía sostenible de la región. Si levanto la vista hacia el sur, la comarca de Guadix y el Marquesado se elevan hasta el cielo por la Penibética, desde las posiciones prominentes del Picón de Jeres y el Cerro Pelao, hasta las faldas del Chullo, al que acarician en su base sin atreverse a cruzar la raya almeriense que guarda su cumbre.
Precisamente por la base del Chullo, a través del paso natural a la Alpujarra más auténtica, llega desde Almería el sendero ‘Sulayr’, una de las apuestas decididas del Espacio Natural de Sierra Nevada para llevar la riqueza biológica, geológica, paisajísitca y cultural del más extenso Parque Nacional de España a los que quieran descubrirla. El sendero circunvala todo el macizo a lo largo de 310 kilómetros, y durante los mismos se van descubriendo los tesoros que esconde este laboratorio tan especial que son las alturas de la sierra.
Varias de las etapas que cubre el ‘Sulayr’ recorren la comarca por lo más alto. Entra por los altos de Ferreira y prosigue su camino más allá de los Lavaderos de la Reina, colándose entonces en el reino del Genil. Durante su itinerario descubre una de las comarcas más ricas en fauna y flora que existen en la Península Ibérica: aves como el roquero rojo, el águila real, el verderón serrano, que mantiene la población más meridional de Iberia en el Puerto de la Ragua, o los chorlitos carambolos que descansan en los piornales de su periplo migratorio; flores endémicas como el bellísimo cardo granadino, la arenaria ‘dientes de perro’ o la potentilla de Sierra Nevada se hallan ocultas, esperando al objetivo de la cámara y al ojo del naturalista que sabe localizarlas. En los riscos del Alto de San Juan se recortan al atardecer del verano, junto a los regatos de agua que manan bajo su pirámide de lajas, las cuernas de los machos monteses y algo más abajo, camino del Morrón de Aldeire, vuela la endémica Apolo de Sierra Nevada, entre decenas de otras especies de mariposas, bellísimas.
El sendero ‘Sulayr’ ofrece una infraestructura para acercarse a esa naturaleza sobresaliente, donde el silencio reina y el aire no puede ser más puro. De lo más alto a los pueblos, a aprovechar su gastronomía y la conversación animada al calor de la chimenea en las tardes invernales, a saborear la quietud de sus fuentes y plazas recónditas, enmarcadas por los laberintos moriscos de sus callejuelas y casas beréberes de tejados de launa.
Por todo ello, las Hoyas de Guadix, Baza y el Marquesado, complementando al macizo oriental de Sierra Nevada, son un destino privilegiado para los turistas de observación de Naturaleza y aves. Hasta aquí llegan cada año, sin estridencias ni ostentaciones, pequeños grupos de ingleses, holandeses, franceses y españoles para conocer lo más preciado que en paisaje, flora endémica, mariposas y aves esteparias ofrece Europa. Los viajes especializados de turismo de naturaleza en Sierra Nevada y las Hoyas, precisamente lo que el sendero ‘Sulayr’ trata de facilitar, se codean
en los catálogos especializados con destinos como Tanzania, el Caúcaso o Escandinavia. Y yo soy tan afortunado que, en este preciso instante soy testigo, con una taza de café humeante entre las manos, de como los primeros rayos de sol despeinan las nieves caídas sobre el Picón de Jeres, ese punto, a más de 3.000 metros de altitud, donde la comarca de Guadix y su Hoya tocan el cielo.
Jorge Garzón / Miradas ©2009
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Diciembre 15th, 2009 a las 7:33 pm
Las fotos son geniales. Para los que somos de aquí, es emocionante leerte.