Enero 28th, 2010LOS GUÁJARES | Un diamante en bruto

· Un día tormentoso en Los Guájares ·
Hollando caminos he enfilado rumbo a la costa granadina a través del Valle de Lecrín. Lo recorro pero no puedo disfrutarlo como quisiera, las cortinas de agua, la niebla, el viento y el frío me lo impiden, pero aún así he de encontrar el diamante en bruto que continúa siendo el valle de Los Guájares. La fuerte lluvia no me permite fotografíar las cascadas que riegan el camino a Los Vados, procedentes de las acequias moriscas de Vélez-Benaudalla, cuna de los pestiños más afamados de la costa. Aún así me detengo sobre el puente del río Guadalfeo, emblemático curso de agua que conduce las nieves fundidas del Mulhacén a la templada costa mediterránea, desde cuya orilla se vislumbra la nieve y el reflejo del mar. Tras las severas precipitaciones de estos días, el ‘wadi’ baja fiero y encrespado, ocupa de lado a lado toda la rambla de chinorros, cañas y arena.






