路 Antiguo majaero y cocedero de lino y c谩帽amo 路

路 Antiguo 'majaero' y cocedero de lino y c谩帽amo 路

Se habla del da帽o irreversible que a partir de los a帽os sesenta se le ha venido infringiendo a la Vega, multiplic谩ndose las urbanizaciones y arrincon谩ndose los cultivos. Hist贸ricamente la Vega era nuestro mar, y de 茅l emerg铆an las columnas de humo de las casas y cortijos, cual barcos navegando entre el verde de las olas. Hist贸ricamente he de iniciar este paseo, de lo m谩s cercano a su edad lejana y a la memoria que en la letra acompasada de versos y coplillas ha llevado el nombre de la Vega del Genil por todo el mundo.

驴De d贸nde eres poeta? -le preguntaban a Federico- 隆Del coraz贸n de la Vega! -contestaba 茅l-

Y all铆 se encuentra La Fuente, que oficialmente la escriben Fuente Vaqueros. En la esquina del Camino del Cuarto se alza el primero de los edificios hist贸ricos que visitar茅 hoy, uno de los pocos ‘majaeros’ de lino que nos quedan. El edificio, profusamente decorado con motivos geom茅tricos mantiene las puertas de entrada en madera y las ventanas, se encuentra en buen estado de conservaci贸n aunque ahora en desuso. El lino dej贸 de cultivarse pasado el a帽o 1900, a pesar de que en la 茅poca de la guerra tuvo un ef铆mero resurgir y fue uno de los m谩s valorados de toda Espa帽a por ser de invierno. A este edificio llegaban las bestias cargadas con las gavillas de lino y aqu铆 se maceaban los haces con la ‘agramadera’, herramienta que separaba las semillas de las fibras secas. Cuando me lo cuentan no es f谩cil de creer, pero a la floreciente industria del lino la hundi贸 el gravamen de impuestos del decreto ley de 23 de julio de 1883, lo que favoreci贸 a otras fibras vegetales de importaci贸n. Eso abri贸 la puerta a otro cultivo se帽ero como fue el de la remolacha.

Una gran parte de la historia de la Vega, o al menos uno de los episodios m谩s longevos de la misma se asoci贸 al llamado ‘Soto de Roma’ del que a veces no es f谩cil encontrar informaci贸n fidedigna, ya que sus inicios se remontan a la propia corte nazar铆 del ‘Reyno de Granada’.

Me he parado junto al Merendero de la Venta, donde descubro un cartel que reza ‘Casa Real’. Frente a m铆 se alza una muralla verde de cipreses recortados que alberga hoy d铆a una empresa de catering. Los jardines y la propia casa son dignos de una visita y en la puerta figura un tel茅fono de contacto en el que se puede intentar. Es un oasis cerrado inmerso en otro mayor que es la propia Vega de Granada. La Casa Real fue la residencia del primer Duque de Wellington, Sir Arthur Wellesley, que consigui贸 la propiedad por donaci贸n de las cortes de C谩diz en 1813, como regalo por los servicios prestados en la Guerra de la Independencia; la donaci贸n incluy贸 no s贸lo la Casa, sino tambi茅n la finca del Soto de Roma y lo que hoy ocupa la propia localidad de Fuente Vaqueros, que hasta el a帽o 1940 perteneci贸 al Ducado de Wellington, que a partir de ese a帽o comenz贸 a vender las tierras a los colonos que las trabajaban.

Antes del Duque, la finca del Soto de Roma era propiedad del Patrimonio Nacional y antes incluso, en 1765, se la regal贸 Carlos III a la familia irlandesa Wall. Aunque la informaci贸n m谩s fidedigna sobre la construcci贸n de la Casa Real ha de encontrarse en el Archivo de Simancas, s铆 se sabe que tras la ca铆da del ‘Reyno de Granada’, los Reyes Cat贸licos repartieron la vega a los colonos, reserv谩ndose 1.500 ha de tierra, la finca denominada ‘Soto de Roma’, utilizada desde ese momento como cazadero real. En la 茅poca nazar铆 fue lugar de solaz para los sultanes y nobles granadinos y la propiedad mantuvo una serie de atalayas -se supone que defensivas- en los bordes de la misma. Queda una, poderosa y semiderruida, que indicaba el borde sur del Soto. A ella llego desde Romilla, donde junto a la Iglesia encuentro la primera se帽alizaci贸n: la Torre del Soto de Roma est谩 ya cercana.

Desde el pueblo han habilitado un c贸modo camino que se dirige entre huertas a la atalaya; me la encuentro solitaria en medio de caballones cultivados, rodeada de un espacio recientemente ajardinado, inacabado a煤n. Construida en mortero, posee recios muros y un sombrerete de protecci贸n para el agua. Sin 茅l probablemente estar铆a ya en el suelo puesto que grandes grietas recorren su fachada; el interior, accesible por una puerta met谩lica, est谩 completamente en ruinas y debi贸 contener tres niveles o alturas con techos abovedados en ladrillo.

La Vega esconde otros secretos. A los pies de Sierra Elvira tuvo lugar una de las m谩s duras derrotas que los cristianos infligieron a los nazar铆es granadinos. Sucedi贸 el 1 de julio de 1431, en el que el ej茅rcito de Juan II de Castilla y el Condestable 脕lvaro de Luna arrasaron a las tropas musulmanas provoc谩ndoles m谩s de diez mil bajas. Fue tal la masacre cometida que se afirma que lo 煤nico que qued贸 en pie fue una peque帽a higuera, esa que acab贸 nominando a la propia batalla. En la contienda muri贸 el ‘Doncel de Sig眉enza’.

Ubicar el lugar de tan funestos hechos no es f谩cil, pero en 2007 se levant贸 un espacio ajardinado como recuerdo de la batalla en la parte noreste de Atarfe. En el recinto se alza un frontispicio que acoge un mural de diez metros que reproduce la Batalla de la Higueruela, inspirado en el fresco que se encuentra en la Sala de las Batallas del Escorial, encargo del monarca Felipe II.

No debe ser f谩cil tampoco reconstruir la m谩s anciana historia de la Vega, dispersa entre los vestigios de 鈥淢adinat Ilbiria鈥, un ejemplo de ciudad de origen campesino anterior a Granada y que est谩 siendo excavada en la actualidad. La importancia de esta medina es indudable y su conocimiento permitir铆a enfocar con nitidez la propia protohistoria de la fundaci贸n de Granada. Pero si los restos encontrados son reales, no lo es menos la informaci贸n detallada que se puede consultar sobre el proyecto de investigaci贸n en su p谩gina web, sin duda un ejemplo de transparencia informativa y recurso cient铆fico-did谩ctico del que se puede estar completamente satisfecho.

路 Restos encontrados en 'Madinat Ilbira' 路

Ahora estoy sentado en la cima del Cerro Sombrerete, en lo m谩s alto de 鈥淢adinat Ilbira鈥 y a mis pies se extiende la Vega, el paisaje del coraz贸n infantil de Federico, de los versos m谩s bellos mecidos por el agua de las acequias del Genil y del Cubillas. Es tambi茅n el paisaje que desde lo alto, junto al lugar donde Federico descansa, observo cada d铆a al levantarme. Diariamente al caer la tarde, tal y como comprobaron en los 煤ltimos tres siglos innumerables viajeros, puedo observar las m谩s bellas puestas de sol que existen, con el fondo de la Vega y las siluetas de sus monta帽as recortadas sobre el horizonte.

Jorge Garz贸n / Miradas 漏2010

脕lbum de fotos en Flickr 路 / 路 P谩gina Web de Medina Elvira 路 / 路 Fotos de la Casa Real del Soto de Roma

Compartir: Estos iconos se vinculan a sitios sociales donde los lectores pueden compartir y descubrir nuevas páginas web.
  • Facebook
  • del.icio.us
  • Meneame
  • MySpace
  • TwitThis
  • Google Bookmarks
  • email
  • Print