Marzo 24th, 2010ENTRE EL CIELO Y LA TIERRA

· Los Pedroches, fábrica de paisajes ·

· Los Pedroches, fábrica de paisajes ·

¡No tengo palabras! No es que haya perdido la inspiración, sino más bien que los paisajes visuales y sonoros de los Pedroches me las robaron. Llevo ya un día aquí y acabo de llegar a un remanso de paz entre casas de piedra y calles rectilíneas, El Guijo. Me he colado hasta el corazón de los caminos que se encuentran entre el cielo y la tierra, al cruce de las dos ‘autopistas’ reales más sonoras: la ‘Cañada Real Soriana’ y la ‘Real de la Mesta’; en el cruce de ambas miro al anochecer y me quedo maravillado por lo que me ofrece.

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Marzo 17th, 2010LA ANDALUCÍA CASTELLANA

¡Bienvenido a los Pedroches!

¡Bienvenido a los Pedroches!

Hay dos paisajes castellanos en el sur peninsular, hay dos enclaves que recuerdan, en sus hechuras de paisaje y en lo recio de las gentes, a la tierra de Delibes y a los olmos secos ensalzados por Machado; una de ellas no fue castellana ‘de chiripa’, como diría el castizo, y es que si geográficamente no se interpusiese Sierra Madrona y las menores de Santa Eufemia o la Garganta, la preciosa comarca de los Pedroches sería una continuación natural del manchego valle de Alcudia y de la Serena extremeña, recuperando -eso sí- su tono andaluz al llegar a las oscuras lomas arboladas de la cornisa norte del Valle del Guadalquivir.

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· La Vega del Genil es el propio hombre en sí ·

· La Vega del Genil es el propio hombre en sí ·

La Vega es agrícola y la mano del hombre, ese que la ara, la trata con mimo y la cuida día a día, la ha conformado como hoy día la conocemos. Las aguas del Genil riegan el inmenso vaso de aluviones y arcillas que se extiende a lo largo de casi 40 kilómetros, desde Maracena a las puertas de Huétor-Tájar; y a lo ancho de los quince que separan a Sierra Elvira de los primeros cerros más allá de Láchar. Ese es el tamaño de la alacena de Granada, una despensa generosa en productos de calidad.

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· Amanece en la Sierra de Atarfe ·

· Amanece en la Sierra de Atarfe ·

Granada tiene suerte y la tiene por mil y una razones. La primera y no es poco importante, es por estar emplazada en el borde oriental de una fértil vega que la rodea de suroeste a noroeste. Tres nombres tiene la Vega, dependiendo de quien hable: para geógrafos y geólogos es una parte más del surco intrabético que un día estuvo cubierta por las aguas de uno de los brazos del mar de Tetis, para los ‘granaínos’ es la vega de Granada, y para el resto de los pueblos que la contienen es simplemente ‘la Vega’, a lo más, la vega del Genil, o la de mi pueblo.

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Febrero 1st, 2010LAS ORQUÍDEAS DEL TEMPLE

· Paisaje adehesado del Temple granadino ·

· Paisaje adehesado del Temple granadino ·

En la parte más noroccidental de la comarca del Valle de Lecrín-Temple se abre uno de los paisajes agrarios más interesantes de la provincia granadina: el Temple. Si bien su nombre recuerda a las gestas monástico-guerreras de otros tiempos, en los que estás tierras fueron administradas por dicha Orden; hoy día se hallan aquí algunos tesoros de sublime belleza, desconocidos para la gran mayoría y venerados por unos pocos. Vengo al Temple a recorrer sus caminos y fotografíar sus orquídeas.

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Noviembre 18th, 2009LOS SECRETOS DEL ACEITE

Aceites Vizcántar y Fermín Rodríguez me invitaron a una cata de aceite que consiguió abrirme los ojos en algo tan fundamental para la cultura mediterránea como es el aceite de oliva. La cata, al igual que la fama del oro líquido, fue internacional, ya que un grupo de chicos franceses aprendían los secretos del zumo de aceituna, unos haciendo muecas, otros mostrando fascinación ante tamaña rareza. Ninguno de ellos quedó defraudado.

Frente a nosotros tres vasos de cata teñidos de añil; el color del vaso impide apreciar el tono del aceite, lo que al parecer es necesario para no inducir al catador a un estado de opinión debido al color del caldo. No todos están de acuerdo, y los menos prefieren cristal transparente para apreciar el regalo que es un verde virgen extra. No se puede catar sin ejercitar la memoria y el aceite dota de aromas el recuerdo. Es preceptivo calentar la copa con las manos mientras se masajea de lado a lado, la templanza del vidrio a 28º C libera olores que nos permiten juzgar la calidad. Aspirar profundamente y cerrar los ojos ayudan a apreciar el fondo afrutado, la intensidad de su fondo, o la oxidación inevitable que llega con el tiempo. La arbequina deja frutos secos en la nariz, el picudo deposita un fondo de manzana, y éstas son sólo dos de las muchas variaciones posibles.

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Noviembre 17th, 2009EN BUSCA DEL OTOÑO

Hojas en otoño de la Rosa de Alfacar 'Rosa spinosissima'.

Este año el otoño remolonea, o más bien quien lo hace es el invierno. Los campos y sus árboles se resisten al cambio astronómico de estación que ya superamos hace casi dos meses. Las temperaturas medias que tenemos son inusualmente elevadas, la savia sigue corriendo por las ramas y tallos, y si abandonamos las montañas, el otoño se desvanece al ritmo de insectos estivales que se resisten a dejar de volar, ellos no entienden de fechas.

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Olivares cabalgando entre Córdoba y Jaén.

Si algo no le falta a Andalucía son olivos, los hay de todas las edades, para verdeo o almazara, arbequinos y hojiblancos, gordales y picual, hay tantas variedades como deseo de transformar la aceituna en oro líquido. Pensando en ello me sorprende que sepamos más de nuestros olivos por su aceite en la cocina que por su bella estampa en nuestros campos y cerros. El paisaje del olivar maduro, de árboles con cortezas arrugadas, está lejos de la monotonía; los paisajes del olivo son monumentos naturales vivos y bien se merecen una ruta propia.

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La castaña, protagonista en Yunquera.

La castaña, protagonista en Yunquera.

Quise ver Yunquera desde arriba, y para hacerlo me refugié en Tolox. Camino del pueblo tuve que detenerme para retener su preciosa estampa anclada bajo los contrafuertes calizos. La salida trasera de la población, la que lleva al Balneario, me infundió confianza: paseos de árboles plantados por niños en justo reconocimiento a sus abuelos, placas de ‘voluntarios por la libertad’. El camino serpentea por la ladera del cerro y se orilla, antes de perder el asfalto, junto al Hotel de montaña ‘Cerro de Híjar’. Bajo este remanso de paz se escucha el valle y huele a una mezcla de pan recién horneado, salvia y lavanda, bandos de piquituertos llenan los árboles y un águila real se pasea hacia el norte. Las vistas desde aquí no tienen comparativa posible; es el segundo lugar, esta Sierra de las Nieves, con los panoramas más amplios que puedan darse en la Penibética, justo aquí donde casi se toca el límite oeste del que fue el Reyno de Granada. Al fondo, muy al fondo hacia levante, se distingue la regia silueta tumbada del Mulhacén. El más alto.

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Octubre 28th, 2009ISTÁN | La selva esmeralda

Vista de Istán desde la sierra

Vista de Istán desde la sierra

De Ojén me dejé caer, según despuntó el día, hacia la costa, donde descubrí una franja marítima desvirtuada por hileras de edificios y decenas de centros comerciales que ocultan el corazón de pequeños pueblos, casi perdidos entre cemento y luces de neón multicolor. Pero no era ese mi destino ya que en unos minutos abandoné el lugar para remontar el mapa camino de Istán; había quedado con Fernando, concejal que  tuvo a bien acompañarme, junto a Marta y Sandra durante la mañana. Los cuatro nos iríamos a descubrir la selva esmeralda y el Castaño Santo de Istán. Partimos en un vehículo oficial de Protección Civil y tras recorrer un itinerario endiablado que no me atrevería ni siquiera a ‘repensar’, encaramos la sierra desde Benahavís atravesando las vaguadas hoy transformadas por el fuego y los continuos movimientos de tierra. Si en un principio los palmitos carbonizados, el olor a la flora aromática mediterránea, los enebros solitarios y las manchas dispersas de pinos se reparten las laderas; según vamos ascendiendo va apareciendo la selva mediterránea, ¡Pasen y vean!

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