Octubre 31st, 2009Valle de los naranjos
Inesperada la estampa de hoy. Para nada imaginaba encontrar plantaciones y plantaciones de naranjos que le confieren un encanto especial a este apartado valle granadino.
Inesperada la estampa de hoy. Para nada imaginaba encontrar plantaciones y plantaciones de naranjos que le confieren un encanto especial a este apartado valle granadino.
Iniciamos la andadura por las comarcas del Temple y el Valle de LecrÃn, en Granada, con un post de los que más me gustan. Si estáis hartos de los mismos sabores para la mermelada, tomad buena nota.
La única herramienta con la que los herreros artesanos pueden competir con el proceso industrial son sus diseños originales. En Ferros Viana continúan con la tradición de los maestros forjadores de Los Pedroches a pesar de la feroz competencia.
Una y solo una. Ese es el gran número de tenerÃas artesanales que quedan en AndalucÃa entera. Francisco es el último curtidor de la Comunidad y todo un artista en su oficio.
Anoche era sábado y tenÃa ganas de algo de fiesta; me puse mis mejores galas (la sudadera de un chándal viejo injubilable que tengo desde los 16 y unos pantalones look montaña) y salà a dar una vuelta por El Viso.
La penillanura de los Pedroches es rica en artesanos y oficios tradicionales. Reticentes a su condena de olvido, un grupo de 25 maestros/as se ha asociado para reclamar con fuerza el lugar que les corresponde en el arte y la cultura de su comarca.
Lo habitual en todas las culturas es que el ser humano aprovechase para sus necesidades diarias las materias primas que le aportaba el entorno más cercano. La Comarca de Los Pedroches es rica en granito y, con el paso del tiempo, esta roca se ha convertido en un material definitorio de la arquitectura tradicional de la zona.
Entre encinas y quejigos se encuentra la Comarca de Los Pedroches, conocida fundamentalmente por los pata negra, criados y alimentados de las bellotas de la dehesa; una merecida fama que hace sombra a sus bellos paisajes.
Son muchas las personas que durante estos dÃas nos han abierto las puertas de su casa, de su cultura, de su vida. Con su patrimonio local y personal nos han enriquecido un poco más a cada uno de nosotros y le han demostrado a aquellos que relacionan el mundo rural con la incultura que no podrÃan estar más equivocados.