Octubre 27th, 2009La magia de los momentos irrepetibles
Vetustos covarrones medievales de Cortes, donde encontraron refugio los nazarÃes expulsados de Guadix.
Vetustos covarrones medievales de Cortes, donde encontraron refugio los nazarÃes expulsados de Guadix.
Maite y Alberto, una cordobesa y un onubense se fueron a encontrar en Barcelona para acabar ideando entre los dos un nuevo proyecto de vida: un hotel ecológico integrado en una pequeña cortijada en medio del Parque natural de Cabo de Gata-NÃjar.
El Aguas es uno de los únicos rÃos del levante almeriense que mantiene la corriente durante todo el año. Alimentado por sus nacederos en la sierra de los Filabres y por el aporte de su principal tributario el rÃo Jauto, el Aguas camina hacia la playa del Descargador en Mojácar abriendo a su paso una bellÃsima hoz fluvial que le ha dado fama. Una incesante obra corrosiva, que durante miles de años ha hundido el cauce del rÃo en una sinuosa grieta arropada por paredones verticales de varias decenas de metros de altura.
Todo es extremo en la costa de AlmerÃa: la aridez, la quietud, la despoblación arbórea, la insolación, la sed terrena, la luz, la frescura salina y el azul del mar.
Nacidos hace diez millones de años de las ardientes convulsiones volcánicas del sureste de AlmerÃa, la sierra y cabo de Gata nada tienen que ver con resto del continente. Unos parajes de marcada personalidad, considerados como uno de los máximos exponentes europeos de macizos montañosos de origen magmático. El sol y la soledad dominan estos parajes sin sombras, sin árboles y casi sin lluvias.
La última lÃnea costera andaluza por la raya de levante corresponde a los acantilados y calas de PulpÃ. Un final apoteósico para terminar con el litoral almeriense en el mismo cartel de bienvenida de la Comunidad de Murcia. Desde el castillo de San Juan de los Terreros hasta la cala de los Cocederos se abre una abrupta orilla marina lamida por las aguas y castigada por los vientos, que da origen a un rosario de bellÃsimas calas y acantilados recorridos por un sendero que camina colgado de las alturas de los precipitaderos.
El único desierto de Europa occidental extiende sus desolados perdederos por el área sureste de AlmerÃa.
En el tramo más oriental de AndalucÃa se encuentra la zona más seca y árida de la PenÃnsula Ibérica, pobre en cursos fluviales y vegetación arbórea, donde los sedientos suelos ansÃan las pocas gotas de lluvia que se dejan caer por allà cada año. Sin embargo, a pesar de las condiciones extremas, una rica biodiversidad ha conseguido adaptarse a este paisaje de erosionados barrancos y cárcavas, que proporciona en las primeras semanas de la primavera los momentos más espectaculares de su ciclo biológico.
Si la sierra de los Filabres es la cara amable de la comarca de Almanzora, la que se queda con las nieblas, las lluvias y el bosque, su cruz se halla al otro lado del rÃo, en la solana, en los abiertos pelados, en los almendrales abrasados y en las ramblas resecas. La sierra de las Estancias alza sus morrones rojizos y recalentados entre los términos de Oria y Albox al socaire del levante almeriense copiando las hechuras desérticas de Tabernas y Alhamilla.
El otoño se asienta con todo su esplendor de madurez dorada en la sierra de los Filabres, con las primeras nieblas agarradas a los altos de los calares y las húmedas lloviznas ahuecando las tierras resecas. La otoñada de los Filabres vive con toda su intensidad entre dos de las muestras más arcaicas de la sierra: los viejos carrascos milenarios preñados de bellotas y las más angostas gargantas labradas durante milenios, donde la hileras de álamos, chopos y salgueras tiñen de rubio los oscuros tajos.
Con la idea preconcebida de la AlmerÃa africana donde medran los únicos desiertos de Europa doy con mis huesos en el Hotel Las Fuentes, en Bacares, el pueblo más arremetido en la sierra de lo Filabres. Visto que las coberturas informáticas se encuentran sumidas en la sombra y la penumbra opto por mandar mis mensajes por señales de humo, pero cuando ya tengo hecha la lumbre se me hace de noche. Mala suerte, mañana será otro dÃa.
¿Que hace una danesa de ojos azules perdida en medio de la AxarquÃa?
Lo tÃpico serÃa haber llegado aquà por amor, pero eso está muy visto. Ella llegó a estos predios serranos por pasión, pasión por los caballos andaluces. Después de trabajar unos cuantos años en Madrid para una multinacional del petroleo, Eva MarÃa Sigvardt recogió sus trastos y se vino hasta aquà con una finca comprada. Esto fue hace diecisiete años y desde entonces vive y sueña con caballos: Los Caballos del MosquÃn. Una forma de vida que te engancha y mucho.