
Pico del Lucero y cerro del Cisne
La pequeña Acebuchal es una de esas aldeas de la montaña de Almijara maltratadas por la posguerra, que obligó a sus habitantes a abandonarla. Los maquis, los renegados del monte, acosaban por necesidad estos núcleos rurales apartados para conseguir algo de comida. Recuerdo los cientos de historias que me ha contado mi padre sobre los maquis en Extremadura y como bajaban a los cortijos, a veces a pedir comida por las buenas y otras a llevársela por las malas.
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Acantilados de Cerro Gordo
El litoral Mediterráneo ha quedado definitivamente enladrillado en la última década y lo que fueron las costas diferentes del Sol, Tropical, Cálida, Blanca, del Azahar, Dorada y Brava, ya son una misma, la “Costa del AdoquÃnâ€. Tan solo quedan unos pocos rincones en los que la naturaleza mantiene a duras penas algo de dignidad: la sierra malagueña de Almijara, con sus crestas rocosas desprendidas sobre el mar en los acantilados de Maro y Cerro Gordo mantiene la esencia animal y vegetal de lo que fueron los montes mediterráneos arrimados al agua salada. Un rosario de abismos de roca caliza precipitados sobre la ribera más virgen del mar de Alborán, salteados de medias lunas lamidas por las olas y sembradas de guijarros con nombres tan sonoros, como playa del Cañuelo, playa de Cantarriján y playa de las Alberquillas.
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Los cahorros del rÃo Chillar
Muy de mañanita, como en los cuentos de pan y pimiento, salgo de mi posada en busca del agua. No llevo ni cántaro ni botijo porque el lÃquido que quiero no es para beber, sino para caminar. Y yo no troto por las aguas pero como buen montañés me mola mucho eso de hacer “arroyinâ€, es decir remontar arroyos metido en su cauce. Me dirijo al Parque Natural de las sierras de Tejeda, Almijara y Alhama, en concreto al encuentro con el rÃo ChÃllar en su desembocadura en la localidad de Nerja.
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Castillo de La Calahorra
Amados lectores que quede entre nosotros, pero no se puede salir a dar una vuelta por una comarca llena de rincones apetitosos con un guÃa enamorado de su tierra. Y no es que sea malo de suyo, como dirÃa mi entrañable amigo el padre Bonete, es que es hasta perjudicial para la salud. Estimado Fran han pasado varios dÃas de aquello y aún llevo la lengua fuera. No he colgado antes nada porque tenÃa en la cabeza tal densidad de datos, lugares, visiones y sensaciones que no era capaz de organizarlas para hacer una presentación coherente. Hablando con mi caballo, que me acompaña a todos sitios y además es el único que me comprende, me dijo: “¿teniendo dos centenares de fotos de la comarca aún no sabes como hablar de ella?â€
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Barrio de las Cuevas de Guadix
La Hoya de Guadix no es el único lugar del mundo donde se vive en cuevas; en América, en Asia, en Europa e incluso en España existen otras regiones donde este hábitat cavernario es habitual, pero en ningún otro lugar se ha aprovechado una forma de vida marginal como esta para reconvertirla en un reclamo turÃstico de primer orden.
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Aldea de Los Corrales
Si nunca hubiera visto la trilogÃa de “El Señor de los Anillos”, no me parecerÃan el nombre de esta sierra y su pequeño rÃo tan peliculeros. Pero asà es, y que me perdonen los ofendidos. Además, estos montes tortuosos que se alzan en pie sobre los badlands de la Hoya de Guadix componen en su conjunto un escenario talmente cinematográfico. Las arenas sedimentadas de los bajÃos que se hacÃan cárcava y rambla con la erosión de las aguas, aquà en las tierras altas de la sierra se acantilan y se hacen piedra.
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Badlands del rÃo Fardes
No hace falta subir tan alto para pisar la luna.
Un entorno yermo y estéril para muchos y sin embargo un mundo lleno de vida para otros. Sus hechuras evidencian que no es una huerta productiva, pero sà un ecosistema vivo y una visión estremecedora para los sentidos. PodrÃa ser una de las tierras vacÃas de este planeta, como las que recorrió Wilfred Thesiger en su aventura viajera de “Arenas de Arabiaâ€, pero tampoco llega a esos extremos. Es una de esas tierras malas de nuestra penÃnsula, donde la sequedad impenitente y la abrasión de las aguas torrenciales cincela uno de los paisajes lunáticos más singulares de Europa. Con la peculiar gracia de estar mucho más cerca de Ãfrica que del continente al que pertenece.
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Alcotán
Tras un fin de semana a pájaros, por aquello del DÃa Mundial de las Aves (véase la muestra adjunta), hago de nuevo el petate y pongo rumbo a las tierras andaluzas para retomar mis viajes en la comarca granaÃna de Guadix.
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