Enero 26th, 2010El oasis de Sierra Morena
En Sierra Morena, una de las formaciones montañosas más antiguas de la PenÃnsula Ibérica, se encuentra enclavado en la provincia de Jaén el Parque Natural de la Sierra de Andújar, uno de los hábitats más representativos del llamado bosque mediterráneo. Sus más de sesenta mil hectáreas de terreno protegido junto con las cuarenta mil del vecino Parque Natural de las Sierras de Cardeña y Montoro, separados entre si por el cauce del rÃo Yeguas, forman un increÃble refugio natural donde habitan un gran número de especies animales y vegetales en serio peligro de extinción. El lince es el gran protagonista de este enclave natural, a cuyos senderos y caminos llegan cada dÃa naturalistas y curiosos desde todas partes del mundo, equipados con sus potentes telescopios con la esperanza de encontrarse con el exclusivo felino ibérico.
Amanece en el rÃo Jándula mientras lentamente los primeros rayos de sol levantan las brumas que esconden su cauce. La sinfonÃa pajarera comienza su representación matutina. Herrerillos, carboneros, mitos y trepadores canturrean y discuten entre ellos, ya de buena mañana, con el coro gospel de rabilargos y urracas, que siempre en pandilla hacen honor a su condición de córvidos rebuscando y devorando cada migaja de pitanza que pueda haber en el monte.
Hoy mis pasos han partido del complejo turÃstico Los Pinos, centro neurálgico del parque que acoge en sus casas rurales a casi todos los pateadores de estos montes. Trabajadores forestales, guardas, naturalistas, cazadores y viajeros encuentran en esta hospederÃa el lugar perfecto para montar sus campamentos. Buen colchón y buena comida, lo que se pueda hacer luego en el monte o si te topas o no con el lince ibérico, ya es cosa de cada uno.
Los rÃos que recorren el espacio natural son en su mayorÃa intermitentes, debido a los periodos estivales en los que las pertinaces sequÃas afectan seriamente sus cauces fluviales. El rÃo Jándula es el más importante de la comarca con dos presas en su recorrido por el parque, la presa del Jándula y la del Encinarejo. Posee la mejor representación de bosque de ribera del entorno, con sauces, alisos, almeces, tamujos y adelfas, repartidos por sus orillas formando la clásica galerÃa ribereña de este tipo de biotopos naturales.
Los montes de mediana altura que forman la orografÃa de la zona están poblados de encinares, alcornocales y pinares en forma adehesada, mientras en las alturas más elevadas es el quejigar el protagonista. En las zonas más quebradas y abandonadas por el hombre en su antigua explotación de cultivos cerealistas, son los jarales y las coscojas los nuevos
inquilinos. También en las laderas menos alteradas podemos observar la auténtica vegetación autóctona de la zona, compuesta por madroños, lentiscos y mirtos acompañados de encinas y alcornoques.
Esta frondosa y brava vegetación mediterránea alberga una de las poblaciones de fauna más ricas de la PenÃnsula Ibérica. Ciervos, gamos, corzos, muflones y jabalÃes son los grandes mamÃferos más representativos del parque natural. Su abundancia lleva consigo una importante explotación cinegética en toda la cordillera de Sierra Morena.
Este privilegiado entorno también sirve como uno de los últimos reductos andaluces del gran depredador de la fauna ibérica, el lobo, muy abundante en todas estas sierras hasta hace unas décadas.

En cuanto a las aves, destacar la presencia de grandes rapaces como las águilas imperial, real y perdicera, que anidan en las cumbres y zonas más inaccesibles de estos montes. También las carroñeras se ven atraÃdas por la abundancia de alimento de estos parajes, los buitres leonados y negros y los alimoches son comunes en estos cielos jiennenses.
Tras un dÃa completo de trasiegos por los senderos del embalse del Encinarejo y una minuciosa ruta prospectiva por el camino entre el cortijo de Los Escoriales y el embalse del Jándula el lince no se ha dejado ver, aunque solo saber que entre las jaras y
chaparros que medran entre los berrocales puede estar agazapado viéndome pasar me acelera el pulso. El gran gato salvaje tiene aquà su refugio perfecto entre los perdederos del monte, lejos de las incursiones humanas. A ver si es posible que siga siendo asÃ.
Pedro Retamar















Enero 30th, 2010 a las 12:32
Enhorabuena por este blog, ha sido todo un descubrimiento, las fotos son dignas de recomendar.Felicidades.