Febrero 6th, 2010Del tajo más hondo a la cascada más alta por el rĂo Borosa
Uno de los lugares más escondidos de estas sierras cazorlanas es el desfiladero del rĂo Borosa, situado a mitad de camino entre el Centro de InterpretaciĂłn de la Torre del Vinagre y el idĂlico paraje de Aguas Negras. Una pista forestal parte de la PiscifactorĂa de Borosa remontando el rĂo hacia la denominada Cerrada de ElĂas, donde las aguas fluviales han labrado un estrecho desfiladero. Los nacederos del rĂo en las campas de Aguas Negras llevarán al excursionista hasta el salto de agua más impresionante de la sierra.
Los pasos perdidos por estas carreteras nocturnas me han traĂdo hasta el hotel rural Noguera de la Sierpe, un hospedaje anclado en los tiempos en los que por aquĂ solo llegaban cazadores en busca de trofeos. Mucho debe haber cambiado la clientela en los Ăşltimos cuarenta años, pero el hotel sigue respirando el mismo ambiente.
Con mucho frĂo mañanero y las ganas del reencuentro comienzo esta excursiĂłn desde la vieja piscifactorĂa. La furia de las aguas ensordece los pasos del camino. Este no es el arroyo que conocĂ hace unos años, me lo han cambiado las lluvias y las nieves de las semanas pasadas. Resbala por el barranco con la turbulencia y el Ămpetu de los rĂos del Pirineo, con ese color verde grisáceo de los deshielos glaciares. Deseaba encontrarme con el Borosa en estas fechas invernales y no me ha defraudado, la realidad ha superado mis mejores expectativas.
Los derrumbes se suceden a lo largo del camino por los estragos de las lluvias torrenciales. El agua brota por todas las laderas del tajo. Trocha y rĂo caminan juntos, pero lo que a uno le engorda a la otra le achica. Ya sabemos que vivir en pareja no es fácil.
Puentes de madera, puentes de piedra, senderos de pescadores y arropándolo todo el angosto barranco, que estrecha sus formas verticales poco a poco con sus cumbreras alineadas de pinos agarrados al abismo con las uñas de sus raĂces. La pelona nocturna no termina de salir de los charcos, mientras el sol invernizo rehuye colarse en las honduras del desfiladero y las umbrĂas se apoderan del cauce dejando chupones de hielo en cada manadero. Las 11.00 de la mañana y el vaho de mi boca me dice que fuera de mi chambergo debe hacer un frĂo que pela.

Un cartel desvĂa mi trayectoria del camino principal hacia una estrecha vereda que se dirige a la llamada Cerrada de ElĂas. La senda adelgaza hasta la mĂnima expresiĂłn y se cuelga de la ladera. El desequilibrio y los hĂşmedos barros de la huella montuna se acompañan de tupidas espesuras de quejigos, mirtos, lentiscos y madroños, que ocultan en ocasiones el rĂo de la trocha y la trocha del rĂo. Un entramado de pasarelas de madera clavadas en los paredones de roca permite el paso por encima de las aguas turbulentas en el tramo más espectacular de la ruta. El rĂo se cuela por un tajo de roca viva de unos doscientos metros de largo en
los que la pasarela es la Ăşnica posibilidad de seguir el cauce.
Pasadas las apreturas de la Cerrada de ElĂas el lecho del rĂo se hunde y el camino se empina en busca de los farallones del Alto del Infierno. Como siempre, un topĂłnimo bastante descriptivo de lo que representan las descomunales moles rocosas que se levantan por encima del tajo fluvial, que además, en estos dĂas relucen por mantener sus cabezas nevadas.
El último trecho del camino, muy cerca de la minicentral eléctrica, se abre dando cabida a buenas solanas donde se descubren pequeños rebaños de cabras montesas. La nieve de las cimas las han hecho descender hasta los calveros más abrigados del barranco del Borosa.
Tras el pequeño complejo elĂ©ctrico, por la diestra continua la vereda con direcciĂłn a la laguna de Valdeazores, pero a mitad de camino, el arroyo de Aguas Negras pierde el equilibrio desde lo alto de la Nava Noguera en forma de espectacular cascada. Cien metros de caĂda libre. Una escena natural que en estos momentos se encuentra en su mejor esplendor. La cascada de Los Ă“rganos o de Aguas Negras.
Un paseo de diez kilómetros rematado con una de las visiones más impresionantes de la sierra de Cazorla.
Pedro Retamar
















Febrero 9th, 2010 a las 12:28
Las fotos son preciosas. Que maravilla…