Febrero 9th, 2010Los desabrigos del invierno en Cazorla
Los paisajes de la sierra de Cazorla tornan sus composturas cálidas con los frÃos heladores del invierno, convirtiendo las postales de sus bosques en gélidas imágenes. Un tiempo desabrigado que petrifica los árboles y los suelos haciendo buscar a sus habitantes las solanas de las tierras bajas. Recorrer las cumbres del pico Cabañas se adivina en esta época como una opción para descubrir el aspecto más duro de estas montañas amables.
La pista forestal que parte de las cercanÃas del puerto de Tiscar hacia el llamado Puerto Llano es la mejor manera de acercarse a las cimeras congeladas del pico Cabañas, que con más de dos mil metros de altura se alza como una de las mayores cumbres del parque natural. El camino trasiega en su zigzagueo continuo por parajes alfombrados de pinos retorcidos por el viento y encogidos por las condiciones más extremas. Ha nevado en los últimos dÃas, pero el manto blanco tan solo se mantiene impertérrito en las umbrÃas. Sin embargo la niebla helada cuelga de cada rama y cada aguja de los atormentados árboles en forma de cristales de hielo. Una visión habitual durante el intempestivo mes de enero cazorlano, pero no por ello menos digna de elogio. El frÃo se mete en los huesos sin remedio, pero el espectáculo visual de la sierra congelada hace olvidar la hipotermia.

El rÃo Guadalquivir, que recibió un dÃa de los romanos el nombre de Betis y de los árabes el de Guad El Kebir, tiene su primer latido en un rincón de esta helada sierra de Cazorla. Pero no es el único filo acuático que tiene su naciente en estos crispados relieves, el rÃo Segura también ve aquà la luz por primera vez, sin embargo sus destinos les llevan a morir a mares diferentes.
Entre las infinitas posibilidades para disfrutar de los valores naturales que ofrece el extenso espacio natural, cabe resaltar la subida hasta los manantiales del Guadalquivir a los pies del cerro Navahondona. Esta misma pista que traemos desde el los altos del Cabañas nos hace descender hasta las nacientes del gran rÃo andaluz. Pero no es la
única manera de llegar, desde el puente de Las HerrerÃas, en las inmediaciones de la pequeña población de Vadillo, parte otra pista de tierra de algo más de diez kilómetros que asciende suavemente hasta un paraje conocido como Cañada de las Fuentes, lugar donde se localiza el famoso venero. Toda esta zona se encuentra dentro de la reserva de Guadahornillos acompañada por las aguas del rÃo, que en su descenso salta entre peñas y cascadas protegido por una abundante vegetación.
Otro de los enclaves acuáticos que en estos dÃas invernales se desborda de agua y belleza es la conocida Cueva del Agua, en el puerto de TÃscar. Por su interior se descuelga en varias cascadas el arroyo del mismo nombre creando un espacio singular, que se
arropa con una inmensa bóveda cavernaria en la que las estalagmitas recrean formas espontáneas bautizadas con su propio nombre. Según la tradición en ella se apareció la Virgen al reyezuelo de TÃscar Mahomad Abdón en 1319, por lo que también se la conoce como la Cueva de la Virgen de TÃscar.
Pedro Retamar














