Niños

Poco a poco, como si fuera una mancha de aceite (y de eso aquí saben mucho), el uso de las tecnologías de la información va impregnando diferentes capas y tejidos sociales que hasta hace poco ni soñaban con acercarse a ellos. Más allá de las ciudades, el avance imparable de las diferentes aplicaciones de internet. Hay algunos casos que muestran el valor de esta verdadera revolución en el día a día. En mi recorrido por la Subbética Cordobesa he descubierto dos aplicaciones que son ejemplos claros de que aquella ’sociedad de la información’ de la que tanto se habló hace años es ya una realidad.

Guadalinfo Carcabuey | Preparados para las clases electrónicas

En el pequeño pueblo de Carcabuey existe uno de los 800 centros Guadalinfo que se reparten por las ocho provincias andaluzas. En él me encontré con Isabel, la dinamizadora local que ha puesto en marcha un programa de formación para los chavales de diez y once años del pueblo que recibirán, dentro de pocas semanas, uno de los netbooks que el gobierno prometió como parte de la educación digital para los niños de quinto curso de primaria. Cuando llegué, el grupo de diez chavales estaba inmerso en la escritura y la edición de textos con un procesador de código libre, como todo el software que se utiliza en los Guadalinfos. “Tenemos dos grupos de diez chavales cada uno para que aprendan a manejar el ordenador antes de que los reciban en la escuela”, me cuenta Isabel. Pero el poder de la tecnología llega más allá.

Leyendo 'Miradas'

Atraídas por sus hijos o quizá conscientes de que no pueden quedarse atrás, un grupo de madres ocupa los ordenadores cuando los chicos terminan la clase y se van a cualquiera de las otras actividades como atletismo, inglés o música con que llenan sus tardes. “En mi casa tengo ocho ordenadores y hasta ahora no me había acercado a ellos”, bromea Rosaura mientras practica mecanografía y pone su pequeña piedra para terminar con la brecha digital, que ha separado a su generación, que creció con libretas y pizarras, de la de sus hijos que son nativos digitales porque han utilizado las herramientas digitales con naturalidad desde sus primeros años.

El pueblo, de 2.700 habitantes, es un ejemplo de cómo se puede conjugar el uso de la tecnología con la vida tranquila y sencilla de las zonas rurales. Según Pepita, otra de las señoras que se están digitalizando, “Carcabuey es mi pueblo y me encanta. Ayer estuve en Granada de compras y cuando volví me di cuenta de lo bien que se vive aquí”, comenta. También Aurora, Carmen y Gloria están decididas a manejar el ordenador como cualquier joven. “Hace cinco años hicimos un curso de informática y ahora estamos retomándolo poco a poco”, dicen divertidas, mientras buscan ‘Miradas de Andalucía’ en Google y se ponen a leer. “¿De dónde viene el aceite? ¡Pues de dónde va a ser, de la aceituna!”, me dice Carmen con ironía mientras lee mi artículo sobre el museo de Baena. Cuando le explico que mucha gente de la ciudad piensa que el aceite viene del supermercado, no se queda muy convencida y sigue leyendo mis artículos con detenimiento. Sin saberlo, está haciendo que la brecha digital se quede, en poco tiempo, en un recuerdo del pasado.

Web del GDR Subbética Cordobesa

Grupo de Desarrollo Rural de la Subbética Cordobesa | No más papeleos

Imagínate por un momento que vives en una zona rural y tienes planes para empezar un negocio. Tienes una buena idea para un establecimiento relacionado con el turismo rural y necesitas ayuda para diseñar los planes de negocio y pedir alguna subvención para empezar a ponerlo en marcha. Sabes que la Junta de Andalucía tiene ayudas para este sector y quieres solicitar alguna… lo más normal es que el recuerdo de algún enfrentamiento con la burocracia en el pasado te haga temblar aterrorizado. Pues ya es hora de que olvides aquellos interminables recorridos por diferentes mostradores de la administración (no sé por qué, siempre me acuerdo de una escena de Astérix y Obélix en Las doce pruebas).

Carmen y Raúl

Carmen Pérez y Raúl Cantero (y el resto de los trabajadores del grupo de desarrollo) han decidido acabar con este suplicio desde sus ordenadores en el GDR Subbética Cordobesa. Para ello, con la experiencia de Carmen y con los conocimientos de programación de Raúl, han ido poco a poco construyendo una herramienta de gestión que acerca la oficina al ordenador de cualquier emprendedor de la comarca. “Acercamos la gestión a los agricultores y profesionales”, dice Carmen, “y les ahorramos los desplazamientos y las llamadas a la oficina”. Ya sea para solicitar ayudas para desarrollo rural, plan de turismo sostenible o microcréditos, la web del GDR permite enviar las solicitudes y conocer el estado de cada trámite en todo momento. “Con la experiencia que tenemos en el desarrollo rural sabíamos lo que necesitábamos”, asegura.

En cualquier caso, no se han quedado solo en ofrecer un buzón de solicitudes de ayuda. La propia gestión interna del grupo está volcada en un servidor, para hacer más fácil la localización de cada expediente, el archivo de artículos de prensa sobre sus actividades o, incluso, la gestión de sus entradas y salidas de la oficina y sus vacaciones. “Estamos probando nuevas herramientas, como los códigos QR para que cada documento esté perfectamente localizado en los archivadores”, dice Raúl.

La vida digital va calando poco a poco la vida de todos y transformando la forma de hacer periodismo (esta página es un ejemplo), de relacionarse con los amigos o de hablar con la administración. La visita a cualquier pueblo de la Subbética me ha dejado claro que ya no vale aquel mítico “yo es que no me llevo bien con los ordenadores” ni la excusa de no tener ordenador en casa… porque a la brecha digital le quedan dos telediarios.

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