Viñas en espaldera

Andalucía ha sido siempre tierra de buenos vinos. Hay una tierra, de hecho, que ha destacado sobre muchas otras por su producción de uva Pedro Ximénez: la Campiña Sur de la provincia de Córdoba, especialmente los municipios de Montemayor, La Rambla, Aguilar, Puente Genil y, sobre todo, Montilla y Moriles, que dan nombre a los vinos que se exportan desde este rincón del centro de Andalucía a muchos países.

Botas

Los campos que rodean a estas ciudades cumplen con las condiciones óptimas para ofrecer uvas de gran calidad, tanto por las características del terreno como por el clima. Hay una zona particularmente afortunada para el cultivo de la Pedro Ximénez: los montes que separan a Montilla de Moriles que son considerados, de hecho, como la zona óptima para producir los vinos de la denominación Montilla-Moriles. A medio camino entre los aires serranos de la Subbética y los más suaves de la Vega del Guadalquivir, el clima suele ser perfecto y permite vendimiar en agosto, justo el momento en que la uva alcanza el grado de maduración justo que permite alcanzar una graduación alcohólica en torno a los 15º.

Embotellado

Hay cinco tipos de vino certificados como ‘Montilla-Moriles’ por el consejo regulador: el oloroso, el que mayor grado de alcohol que se cría en barricas al aire; el amontillado, de aroma generoso y color pardo; el fino, el vino clásico andaluz que acompaña aperitivos, pescados y mariscos en todo el mundo; el joven, el más afrutado; y, sobre todo, el Pedro Ximénez, el más característico de las bodegas montillanas, dulce y con mucho cuerpo, indiscutible acompañante de postres y de recetas de vanguardia.

Cata

A estas alturas os preguntaréis cómo sé todos estos datos. La respuesta es sencilla: es imposible no contagiarse del espíritu del vino cuando visitas la Campiña Sur. De hecho, muchas bodegas abren sus puertas a los viajeros y les ofrecen visitas y catas guiadas para enseñar lo mejor de su producción y saber centenario. Una de las más famosas entre ellas es Alvear, la bodega más antigua de Andalucía, fundada en 1729 y productora desde entonces de varias variedades de vino que merece la pena probar. Aurora Rodríguez, responsable de la tienda y las visitas guiadas, me acompañó por las calles de la bodega construida a mediados del XIX, repletas de botas llenas de vino y me contó todo lo que os he escrito en este artículo y muchas más cosas que guardo para contaros en otro momento. Si tenéis curiosidad, podéis pasaros por la web de la Ruta del Vino, una estupenda iniciativa cultural y turística que pretende dar más valor, si cabe, al nombre de Montilla-Moriles a través de rutas por los pagos vinícolas de estas tierras.

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