Balcón

La comarca del Valle Medio del Guadalquivir es, en realidad, la suma de dos subcomarcas que, separadas por la ciudad de Córdoba, reciben y despiden al río por el este y el oeste de la provincia. El cauce más bajo está presidido por Palma del Río, de la que ya os he hablado. La zona alta está coronada por la preciosa Montoro, uno de los paisajes urbanos más bonitos que he encontrado en la provincia de Córdoba. De hecho, después de la primera impresión de asombro que tuve al llegar, eché mano de recuerdos de viajes pasados para saber por qué me resultaba familiar.

Panorámica de Montoro

La respuesta está, de hecho, cerca de mi (otra) tierra. Al final de otro de los grandes ríos ibéricos, el Duero, se encuentra la ciudad de Porto (Oporto, en castellano), un ejemplo del mismo espíritu arquitectónico en el que las casas van subiendo por la ladera de una montaña para tramar un esquema de callejuelas con vistas a un valle. Mirad esta foto que he encontrado en la wikipedia y decidme si no tiene un aire importante… Vale, la escala es distinta, porque Porto tiene una población veintidós veces mayor que Montoro y, aún así, la cordobesa puede presumir de un encanto parecido.

Ribera

Más allá de la primera impresión, Montoro da muestras de buen urbanismo. En muchos otros lugares, las tierras más cercanas al río son ocupadas sin miramientos por zonas urbanizadas o por parques que no sobreviven a cualquier crecida. En Montoro, el meandro que dibuja el Guadalquivir, perezoso a su paso, está ocupado por un parque inundable. Los montoreños saben que esa tierra, por muy fértil y bien situada que esté, pertenece al río y que cada pocos años será reclamada por él, y por ello han trazado uno de esos parques periurbanos donde se ponen de acuerdo los deseos de esparcimiento de la gente con las necesidades del río más grande de Andalucía.

Retablo

En cualquier caso, el Guadalquivir no es el único protagonista aquí. La iglesia del Carmen tiene uno de los retablos barrocos más impresionantes que me he encontrado en mis viajes. Esta obra, brillante en todas sus acepciones, preside un templo que, como muchas de las casas de la ciudad, las calles y el puente más antiguo, está teñido por un intenso color rojo que deja claro el arraigo que sus habitantes tienen por la tierra que les acoge.

Puente

En fin, Montoro es un lugar que se debe visitar para conocer la integración armónica del río en una ciudad y para descubrir alguna de sus fiestas… sobre todo ahora, porque las mejores se celebran, como en casi toda Andalucía, en primavera. Semana Santa y, cómo no, las Cruces de Mayo, que siguen siendo para los cordobeses una de las fiestas más bonitas del año.

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