Octubre 3rd, 2009Entre Alcalá y Jimena

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No es que yo sea un entendido en flamenco (todavía no, aunque estoy en ello), pero es que la Niña de la Puebla conseguía con su voz clara y directa transportar a cualquiera a los sonidos, a las vistas y casi a los aromas de los pueblos a los que ella cantaba. Me encanta ponerla en mi coche mientras voy de un sitio a otro. Arriba tenéis una muestra.

Mirador

El viajero que visite Alcalá de los Gazules debe prepararse para subir muchas cuestas. Y no os creáis que es algo malo… es justo lo contrario. A cada paso que das para llegar a la Plaza Alta, sabes que estás acercándote a más siglos de historia, a mejores vistas sobre la comarca histórica de La Janda y a una recompensa monumental que corona la colina que debió ofrecer a sus pobladores una gran ventaja para defender la ciudad.

En el ascenso, el viajero disfrutará de flores en cada mirador sobre la comarca, del olor de los pucheros que atraviesa cada ventana, del saludo amistoso de los vecinos y, si es indiscreto (o un poco cotilla), infinidad de lugares donde poner el ojo.

Para visitar la ciudad, podéis salir de la plaza Alameda de la Cruz, justo donde está el Ayuntamiento, para luego seguir por la calle Real, arteria comercial del pueblo y muestra de una curiosa mezcla entre la arquitectura serrana de casas blancas y la gaditana, con sus balcones de forja y ventanas de arcos suaves. La ruta sigue por varias otras calles, pero el propio instinto os llevará seguro por la ruta adecuada para acabar entrando en la Plaza Alta, un gran espacio que –aunque ahora está lleno de coches– acoge cada 23 de abril las celebraciones del día de san Jorge, patrón de Alcalá de los Gazules.

Coro

La iglesia está dedicada, de hecho, al famoso protagonista de la leyenda del dragón. El propio san Jorge está presente en el escudo de Alcalá y, cómo no, en el centro del retablo de su iglesia, en una talla del maestro barroco Martínez Montañés (autor, por cierto, de la talla de la virgen del Rosario que es su primera obra conocida y que también se guarda en el mismo templo).

San Jorge

La visita a la iglesia de san Jorge sirve como descanso… antes de la bajada. En lugar de repetir el itinerario, la mejor opción para continuar la ruta es buscando el mirador de la Coracha, desde donde se obtienen vistas de todo el parque natural de los Alcornocales y desde donde podemos continuar la ruta para llegar a los antiguos depósitos romanos de ‘La Salá’, llamados así por el agua de fuerte mineralización que en otras épocas ofrecían al visitante, y a Los Pozos, tres ejemplos de uso compartido del agua por la población, que se abasteció de ellos hasta hace muy pocos años.

Vista general

Aunque después de otros dos viajes para Miradas puedo decir que en cualquier pueblo de Andalucía se recibe al viajero con los brazos abiertos, al llegar a Alcalá de los Gazules para empezar a recorrer mi tercera comarca me di cuenta de que todavía soy capaz de sorprenderme con la bondad de los desconocidos (aunque suene un poco a obra de teatro de Tenessee Williams). Mari Santos, la propietaria de la Casa de Bárbara, la casa rural donde iba a pasar mi primera noche en Los Alcornocales, me esperaba para ofrecerme uno de los mejores recibimientos que recuerdo.

Mari Santos es una enamorada de su pueblo. Su propio nombre, de hecho, es el mismo que el de la patrona de Alcalá, todo un síntoma de que las raíces que tiene en el suelo de Los Alcornocales son fuertes. No solo me ofreció explicaciones detalladas de la historia del pueblo y respondió pacientemente a mis preguntas (”¿Qué son los gazules?”), sino que me reservaba una agradable sorpresa que terminó de conquistar mi estómago goloso. En la mesa del salón de la Casa de Bárbara me esperaba una muestra de las diferentes variedades de bollos, queso y repostería de los que puede disfrutar el visitante de este rincón tan especial de la sierra de Cádiz: molletes, queso artesanal de cabra, tortas de pellizco, merengues, polvorones de almendra… “Te he traído uno de cada, para que los puedas probar todos”, añadió Mari Santos.

La bienvenida se completó con un completo paseo por el pueblo, que os contaré en la siguiente entrada, y con una visita a uno de los bares de la Alameda de la Cruz, donde pude seguir deleitándome con unas cabrillas y una tapa de carne en salsa.

Un detalle de la Casa de Bárbara / Foto: casadebarbara.com

Un detalle de la Casa de Bárbara / Foto: casadebarbara.com

Por cierto… Los gazules eran los integrantes de la familia bereber que reinó en la zona durante los primeros años de dominación musulmana, justo después de la conquista de la Península en el siglo VIII.


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