La Sierra de las Nieves no tiene una amplia oferta hotelera como otras comarcas que empezaron su desarrollo turístico mucho antes. De todas formas, en este ámbito (como en muchos otros) la calidad es hasta más importante que la cantidad. Y de calidad sí se puede hablar aquí con propiedad. Además de la maravillosa Casa Guájar, durante mi visita me he alojado en otros dos establecimientos con mucho encanto, cada uno a su manera: la Posada del Canónigo, de El Burgo, y el Refugio de Juanar, en Ojén.

La Posada del Canónigo | El Burgo
La Posada del Canónigo es el establecimiento de referencia de El Burgo, el pueblo que sirve como puerta a la Sierra de las Nieves para los que llegan desde Ronda. El hotel rural es el producto de años de trabajo de Joaquín, que transformó la antigua casa familiar donde se crió con sus doce hermanos en uno de los primeros hoteles rurales de la zona, hace más de quince años. Hoy, sus hijos Elisa y Jorge se han hecho cargo de la posada al mismo tiempo que llevan el otro negocio familiar, la finca La Rejertilla, de la que os hablé en mi anterior post. Ofrecer una combinación equilibrada de buenos alojamientos y de actividades para disfrutar de la naturaleza es el secreto del éxito empresarial de esta familia.

El hotel está situado en pleno centro de El Burgo y cuenta con 13 habitaciones que fueron en su día bautizadas con sus respectivos nombres (yo me quedé en la número 6, la ‘Camarilla’). Las antiguas cuadras han dado paso a uno de los comedores más acogedores que he visto en mis viajes por Andalucía: su chimenea es, sin duda, la estrella en las frías noches del invierno serrano.

Podéis ver todas las fotos en el álbum que he subido a flickr. También podéis pasaros por su web (http://www.hotelposadadelcanonigo.com/) y comprobar todo lo que ofrece la Posada.

El Refugio de Juanar | Ojén
En la otra puerta de la comarca, la que al sur recibe a los viajeros que llegan desde la Costa del Sol, está el Refugio de Juanar (en la foto sobre estas líneas), un histórico hotel que lleva varias décadas recibiendo a huéspedes ilustres. Y no lo digo por mí, ni mucho menos, sino porque el general Charles de Gaulle, quizá el francés más influyente del siglo pasado, se alojó en la habitación número 3 del Refugio para escribir sus memorias, hace ya casi cuarenta años.
El Refugio se encuentra a unos cinco kilómetros de la carretera que une Ojén con Monda, en una zona tan tranquila que no llega ni la cobertura del móvil. Sin embargo, si sois viajeros conectados como yo, podéis llevaros el portátil, porque hay wifi. Lo que no debéis olvidaros es un buen par de botas para disfrutar del entorno: cuando los rayos de sol pasan por encima de las cumbres que rodean a este antiguo parador, la luz que se filtra por entre los árboles invita al paseo por los pequeños caminos que se pierden en los bosques de pinos y coníferas que abundan en la zona.
Podéis ver unas cuantas fotos del Refugio en el álbum que he subido a flickr y, como no, visitar su web (http://www.juanar.com) para descubrir mejor este auténtico refugio de paz.