Octubre 4th, 2009La Tahona Vieja, dormir en una panaderÃa
En pleno centro de Jimena de la Frontera (calle Sevilla, 119) se encuentra La Tahona Vieja, una casa rural ubicada en una antigua panaderÃa que ofrece un gran encanto para el viajero. Desgraciadamente, ya no quedan los olores del pan recién hecho. Echándole imaginación, sà podemos descubrir otras huellas de su pasado, como las repisas donde se colocaban los bollos de masa para que descansaran antes de entrar al horno (aunque hoy sirven como somier para un sofá cama en el que caben dos personas y donde se debe estar genial cuando fuera hace frÃo). La casa tiene capacidad para seis personas, en sus dos habitaciones dobles y en su salón con este sofá-repisa para pan.
De todas formas, el elemento más mágico es la escalera… Según me comentó Javi, la escalera servÃa hasta hace bien poco –hasta la rehabilitación de la casa hace unos años, de hecho– como callejón de la época mozárabe entre la calle de Sevilla y la calle de La Loba, por lo que no era nada raro pasar por ella y encontrarse a la señora que vivÃa aquà hasta hace unos años en su salón o en la cocina, cada uno de ellos a un lado de la empinada cuesta. El pasaje, de unos 30 metros de longitud, está empedrada y sus escalones están marcados con traviesas de madera, como podéis ver en la foto.
La casa, como el resto del casco histórico de Jimena de la Frontera, está en una zona de buena cobertura 3G. Puede parecer poco importante… pero para el viajero que, como yo, necesita estar conectado en todo momento para escribir y subir contenidos a la red, nunca está de más contar con estos adelantos de la comunicación inalámbrica. De hecho, siempre estoy buscando sitios donde tenga buena cobertura, porque subir 20 ó 30 fotos es imposible con una conexión GSM. Para estos menesteres, o para pasar la tarde en silencio disfrutando de un buen libro, la Tahona tiene una pequeña sala de lectura en la parte superior, bien iluminada y con mesa camilla incluida, que hará las delicias de los viajeros más lectores o más tecnológicos (o más tecnodependientes, que de todo hay).








