Balcón

La comarca del Valle Medio del Guadalquivir es, en realidad, la suma de dos subcomarcas que, separadas por la ciudad de Córdoba, reciben y despiden al río por el este y el oeste de la provincia. El cauce más bajo está presidido por Palma del Río, de la que ya os he hablado. La zona alta está coronada por la preciosa Montoro, uno de los paisajes urbanos más bonitos que he encontrado en la provincia de Córdoba. De hecho, después de la primera impresión de asombro que tuve al llegar, eché mano de recuerdos de viajes pasados para saber por qué me resultaba familiar.

Panorámica de Montoro

La respuesta está, de hecho, cerca de mi (otra) tierra. Al final de otro de los grandes ríos ibéricos, el Duero, se encuentra la ciudad de Porto (Oporto, en castellano), un ejemplo del mismo espíritu arquitectónico en el que las casas van subiendo por la ladera de una montaña para tramar un esquema de callejuelas con vistas a un valle. Mirad esta foto que he encontrado en la wikipedia y decidme si no tiene un aire importante… Vale, la escala es distinta, porque Porto tiene una población veintidós veces mayor que Montoro y, aún así, la cordobesa puede presumir de un encanto parecido.

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Diciembre 1st, 2009Un paseo (virtual) por Ojén

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Comienzo mi visita a la comarca de la Sierra de las Nieves en Ojén. No, no es Sierra Nevada ni está en Granada, sino en Málaga, al norte de la Costa del Sol, al este de la Serranía de Ronda y al oeste de la comarca del Guadalhorce, muy cerca de los destinos turísticos tradicionales en la provincia y, a la vez, a años luz en cuanto al estilo de vida, construcciones y atractivos turísticos.

Ojén es la entrada sur a la comarca, el primer contacto para el visitante que –quizá algo harto de la playa y el resort hotelero continuo– decide averiguar qué hay detrás de las montañas que sirven como telón de fondo a las ciudades costeras como Marbella o Estepona. Es un pueblo que mantiene intacto el sabor y el olor de las calles pendientes, las casas encaladas y las macetas con geranios y claveles en cada balcón. Podría parecer que por aquí no ha pasado el tiempo… pero esa es solo la primera impresión. Detrás de la imagen de autenticidad y tranquilidad, he encontrado proyectos que revelan las ganas de los ojenetos por innovar y por exportar la imagen de su pueblo al mundo.

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Visita tu pueblo (http://visitatupueblo.blogspot.com) es el nombre del proyecto estrella que Juan, dinamizador del centro Guadalinfo de Ojén, ha puesto en marcha para movilizar a casi cuarenta pueblos andaluces. Se trata, ni más ni menos, que de un recorrido por las calles de Ojén en vídeos de Youtube. Algo parecido a lo que hemos intentado varias veces en Miradas de Andalucía (como en el vídeo de las vacas cazalleras o el de Tíscar por farrucas que están en nuestro canal de Youtube) pero exprimiendo, al máximo, las posibilidades del portal de vídeo de Google y otras herramientas gratuitas de la web.

“¿Te acuerdas de aquellos libros de Escoge tu propia aventura?”, me pregunta Juan. “Nuestro proyecto se parece un poco: al recorrer las calles de Ojén en estos vídeos de Youtube puedes acceder a otros vídeos o a artículos de Wikanda a través de los enlaces que hemos puesto en ellos”. Podéis probar con los vídeos de arriba, que muestran un recorrido por la calle principal del pueblo, que nos permite perdernos por las pequeñas callejuelas como la del Barrio Alto o la de La Fuente, o una visita a la iglesia parroquial, que nos enlaza con un artículo explicativo en Wikanda con solo hacer clic en el rótulo sobreimpresionado.

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El hotel

Al viajero que llega por primera vez a recorrer la zona costera de la provincia de Málaga le llama siempre la atención la masificación del litoral. Aunque se adivina que en su día estas tierras fueron privilegiadas por su clima y su magnífica posición sobre el Mediterráneo, lo más probable es que el viajero que busca encontrar sitios auténticos pase de largo por la autovía A7 y se olvide de lugares tan poco apetecibles como Puerto Banús, Solymar o los innumerables complejos de golf que pueblan la Costa del Sol. Sin embargo, no hace falta hacer muchos kilómetros para encontrarse con lugares para alojarse con un encanto muy especial.

Camas

Uno de los alojamientos más especiales de la provincia es el complejo turístico La Garganta, un hotel situado a la orilla del pantano de El Chorro en el edificio que hace casi un siglo se levantó allí para alojar una harinera. “El Chorro era, hace casi un siglo, el centro de la producción hidroeléctrica andaluza”, me cuenta Fernando, el propietario del hotel. El pasado industrial de la pedanía se ve en muchos de los edificios que rodean a la antigua harinera, como la estación de tren que sigue en uso o las antiguas fábricas de carburos o de áridos. Fernando nació hace algo más de cincuenta años en una de las casas de esta barriada que pertenece al municipio de Álora y recuerda muchísimas historias de la gente que ha poblado este rincón. Desde la época de posguerra y el desarrollismo de los años cincuenta y sesenta hasta la rehabilitación de la fábrica de harinas para convertirla en el hotel que es hoy, la memoria de Fernando está llena de historias que transportan al viajero a épocas en las que la vida no era tan fácil como ahora. Durante las tres o cuatro horas que compartimos recorriendo las riberas del pantano del Chorro pude conocer cómo era la vida antes de que el desarrollo turístico transformara, para siempre, a esta provincia.

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Balcón en la Plaza Ochavada

Ya llevamos dos meses viajando por Andalucía. Pedro con sus fotos, Jorge con sus historias, Juanma con su gente y yo… pues intentando contar cosas que a un guiri (un guiri gallego, quiero decir) le resultan sorprendentes y animando un poco el cotarro en las redes sociales. Visitamos lugares que tienen mucho que mostrar y que descubrir para los de fuera y –a veces– también para sus propios habitantes. Hemos conocido ya, de primera mano, casi todo lo que nuestras comarcas rurales guardan en sus territorios. Por eso es genial cuando llegas a un lugar y te encuentras con proyectos como el que me ocupa hoy: Archidona de par en par, un programa de voluntariado cultural y turístico que ha puesto en marcha a mucha gente en el pueblo más grande de la Comarca Nororiental de Málaga.

¿En qué consiste? Pues, básicamente, en un proyecto del ayuntamiento de Archidona que implica a los archidoneses enamorados de su pueblo para que los visitantes se lleven un gran recuerdo de la ciudad.

Escalera

¿Cómo? Pues acompañando a los visitantes durante su estancia en Archidona, contándoles cosas que no salen en las guías de viaje y enseñándoles otras que antes sólo podían verse en momentos muy determinados del año, como los tesoros artísticos de las cofradías religiosas. Han implicado a estas hermandades, a los hosteleros del pueblo y a más de una decena de voluntarios.

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Arcos

Comienzo mi visita a la Comarca Nororiental de Málaga alojándome en La Cañada del Sacristán. Este hotel rural de cuatro habitaciones es, según la guía Casas rurales con encanto (editada por El País - Aguilar, 2009), uno de los mejores alojamientos rurales de España. La razón es que Mari Carmen y Antonio, sus propietarios, han cuidado tanto los detalles que el viajero consigue descubrir algo interesante en cada rincón de la casa y la finca de siete hectáreas que la rodea. Este artículo no habla, por tanto, de los datos generales ni habituales que suelen rodear a las entradas sobre casas rurales. No es un post al uso porque esta casa tampoco es una casa cualquiera.

Lagarto y baldosas

Cualquiera que ponga la mínima atención es capaz de notar que hay muchos lagartos repartidos por cada estancia, desde los azulejos del zaguán hasta la chimenea del salón. “Es el símbolo de la casa”, me comenta Antonio. “Cuando llegamos nos dimos cuenta de que nos ayudaban a eliminar insectos que son mucho más molestos”. Por suerte para los viajeros con indicios de lagartofobia (bueno, el nombre científico es ‘herpetofobia’, o aversión a los reptiles) como yo, los que quedan son casi todos de hierro forjado, como el que veis en la foto sobre una de las mesas del comedor.

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Vista general

Aunque hace poco mi compañero Jorge estuvo también por El Torcal, y nos lo contó tan bien como siempre en su blog, cualquier viajero que pase por aquí tiene que hacer una visita a este rincón mágico. Yo tampoco pude dejar de pasar la oportunidad, sobre todo al contar con un guía excepcional, Ramiro.

El Torcal es el resultado de un capricho geológico que no soy capaz de entender completamente. Cómo media Península Ibérica estaba bajo el agua y cómo emergió y llegó a formar catedrales como esta no es un proceso sencillo ni comprensible para quien ha estudiado una carrera de letras. Para ayudar a estos viajeros (y a los niños, y a los jóvenes, y a cualquiera que llegue por aquí) a entenderlo, hace poco tiempo se ha abierto un centro de interpretación junto a la carretera que lleva desde Villanueva de la Concepción hasta El Torcal. Este ‘centro de interpretación’ es uno de los que responde bien a esta etiqueta que ha proliferado como una especie de seta por las zonas rurales en los últimos años.

Especies

Después de visitar el centro, sólo te quedan ganas de salir a comprobar qué maravillas ha creado la naturaleza al haber conjugado en un sitio tan concreto tantas maravillas geológicas.

Y no sólo de piedras se nutrió mi visita: la compañía de Ramiro sirvió para conocer, de primera mano, la realidad de la gente que vive en la comarca sin pasar por folletos turísticos ni portales instltucionales (que están muy bien, no digo yo que no –sólo faltaría– pero que muchas veces se quedan cortos en sus descripciones de la realidad del día a día en las zonas rurales).

Laminado

La ruta por las maravillas pétreas que veis en las fotos que ilustran esta entrada, y que podéis ampliar en las que he subido a un álbum en flickr, alternó el disfrute estético de las vistas con el debate animado de hacia dónde deberían dirigirse los esfuerzos en el desarrollo turístico: que si hay que mostrar más turismo que la semana santa, que si debemos ofrecer experiencias auténticas a los turistas, que si la zona tiene un déficit de infraestructuras que sólo va reduciéndose muy lentamente, que si la instalación de los parques eólicos proyectados va a estropear, para siempre, la mágica atmósfera de la zona, que si la presencia de la burra Margarita en las manifestaciones se ha convertido en un símbolo de las reivindicaciones de los vecinos

Cabra montés

Uno de los grandes momentos del día tuvo lugar en la Venta Pastelero (está en la pedanía de Pastelero que se encuentra a medio camino entre Villanueva de la Concepción y Almogía), cuando Paco, el dueño del restaurante, me tomó nota en gallego. No, no es que hayamos colonizado ya la zona… sino que vivió durante quince años en Suiza entre emigrantes y aprendió a hablar una variedad de gallego-andaluz que bien podría considerarse el idioma criollo más bonito del mundo.

Verdiales

La jornada terminó en Almogía, un pequeño pueblo al sur de la comarca que está considerado como la cuna de una de las manifestaciones de la cultura popular más características de la provincia de Málaga: el verdial, una fiesta que hunde sus raíces en la historia antigua y que se mantiene intacta, sobreviviendo al impacto uniformador de las ferias y semanas santas en el calendario festivo de la zona interior de Málaga. El sombrero de flores con cintas de muchos colores, panderetas y crótalos que veis en la foto son los símbolos que distinguen a esta muestra cultural única. Youtube tiene una gran colección de vídeos donde saborear las fiestas de verdiales.

Anochecer en Almogía

Espinas

Después de conocer la ruta del tempranillo, y sin cuerpo para seguir con actividades de aventuras, he puesto la vista en el área que se sitúa al sur del Torcal de Antequera, una extensa zona que llega desde las mismas faldas del Torcal hasta Álora y Almogía, a pocos kilómetros ya de la zona metropolitana de la ciudad de Málaga. Aunque está realmente cerca de una de las ciudades más bulliciosas y pobladas de la península, el sur del Torcal ha permanecido al margen de muchos de los cambios que han marcado, a veces sin mucho acierto, el desarrollo económico y turístico de la provincia.

De hecho, este es el mayor encanto de la zona. En un paseo por La Joya o La Higuera, dos de las pedanías de Antequera que encontramos antes de llegar a Villanueva de la Concepción, podemos recuperar el sabor de las costumbres y tradiciones que siguen en pie sin haberse perdido en la nube del progreso. También podemos comprobar que, lejos de seguir siendo la causa principal de la despoblación de la zona, hoy se puede aprovechar este atraso para crear riqueza y conseguir que cada vez más gente pueble los paisajes que podéis ver en las fotos que ilustran esta entrada.

Terraza al anochecer

De hecho, que llegue gente (algunos de muy lejos) para vivir en esta zona no es un proceso nuevo. Ursula y Hans Pieter (”Juan-Pedro”, según él mismo se presenta) llevan ya muchos años viviendo aquí. Fue a finales de la década de 1980 cuando llegaron por primera vez a la zona desde el sur de Alemania, donde vivían esta investigadora farmacéutica y este economista. En 1994 se establecieron por fin en esta antigua panadería y la restauraron para acoger a los viajeros en la mitad que han dedicado a alojamiento rural, uno de los primeros de la actual Asociación de Turismo Rural Sur del Torcal, que ya agrupa a 31 casas.

Si algo tenían claro Ursula y Juan-Pedro cuando llegaron a La Higuera es que no querían establecer un gueto de extranjeros como otros que han florecido en otras partes de Andalucía. “Somos extranjeros y siempre vamos a serlo. Se ve en la ropa, en la manera de trabajar, en el acento… pero queremos vivir entre andaluces y ser como ellos”, me dice Ursula con determinación. Después de tanto tiempo en el pueblo, Ursula y Juan-Pedro son un puente entre dos culturas, unos guías de excepción para los viajeros que llegan a la comarca desde Francia, Bélgica, Irlanda o Alemania y quieren conocer cómo se vive aquí. A algunos les gusta tanto que acaban por seguir el ejemplo y estableciendo sus propias casas. “Ojalá los andaluces consigan también ir animándose y ser los propietarios de todos estos establecimientos y no sólo empleados de los extranjeros”, me comenta Ursula, con la seguridad que da saber que se puede vivir del turismo rural en una zona que conserva, casi intacto, un gran potencial. “La verdad es que el negocio nota la crisis pero no nos está yendo tan mal”, remata Ursula.

Antonio

Hay algunos habitantes de la zona que sí se han dado cuenta del potencial de su tierra. Entre ellos, Ramiro es uno de los mejores ejemplos. Luchador incansable por el desarrollo de los pueblos de su comarca, es el propietario de la Casa de la Monja, donde me quedé a dormir en la noche que pasé al sur del Torcal. Después de un descanso reparador disfrutando del silencio de la noche antequerana, llegó a las nueve a la casa y me sirvió uno de los mejores desayunos que recuerdo en mis viajes por Andalucía: higos recién cogidos del árbol con almendras recogidas de los árboles situados frente a la casa. “El concepto de economía sostenible suena muy moderno, pero aquí llevamos muchos años luchando por ella”. Y uno de los protagonistas de esta lucha continua por lo que es justo anda a cuatro patas y no habla, sino que rebuzna.

Niños y Margarita

Se llama Margarita, es habitual en las manifestaciones que buscan acabar con la patente deuda histórica que marca el presente de la comarca y ha sido madre hace poco de un rucho al que han bautizado como Solidario. En la foto podéis ver la visita que los niños del colegio de La Higuera hicieron a la joven madre el mismo día que yo pasé en el pueblo. Aunque los contenidos académicos son la base de cualquier proceso educativo, hay mucha gente que no entiende que los propios niños del centro de Antequera puedan llegar a pasar muchos años sin ver o tocar a un burro, a una oveja o a una de las 400.000 cabras que viven en la provincia.

Anochecer en Almogía

El sur del Torcal es una zona con mucho futuro, sobre todo para los que han sido capaces de darse cuenta. A la zona han llegado muchos holandeses, alemanes, ingleses o franceses que poco a poco han conseguido hacer ver a los nativos que hay muchas razonas por las que tener amor a su tierra. Han vuelto, incluso, muchos que habían emigrado al extranjero hace años buscando la riqueza que aquí no había. “Quien más lo valora es la gente que ha viajado y acaba volviendo a la tierra”, asegura Ramiro.

Para algunos viajeros que pasan por aquí casi por accidente, como yo, es imposible no valorarlo. Echad un ojo a mis fotos en flickr, visitad la web de la Asociación de Turismo y pasaos por aquí un día. Estoy seguro: vosotros mismos también acabaréis por compartir el amor de Ursula, Juan-Pedro, Ramiro, Margarita y Solidario por su tierra.

De vez en cuando todos tenemos la suerte de llegar a los sitios en el momento adecuado. Una de estas ocasiones afortunadas tuvo lugar este lunes, cuando comencé mi visita a la comarca del Guadalteba el mismo día en que se presentaba la Red de Patrimonio del Guadalteba, un proyecto que los municipios de esta comarca han puesto en marcha para poner en valor la increíble herencia que han recibido después de más de dos mil años de historia. He escrito ‘poner en valor’ en cursiva porque me horroriza esta expresión calcada del francés que se ha puesto de moda, sin embargo, entre los responsables políticos y culturales de cualquier ámbito… con lo fácil que sería decir ‘divulgar’, ‘recuperar’, ‘valorar’ o una mezcla de todas ellas.

Volviendo al tema que nos ocupa (y dejándonos de debates lingüísticos que, por otra parte, me apasionan…), decía que llegué a Guadalteba y, por indicación de Juan Carlos –presidente de la asociación cultural Amigos de Guadalteba– me acerqué a un acto en el que los alcaldes de los municipios de la comarca, el gerente del consorcio que los agrupa y hasta la propia consejera de Cultura de la Junta fueron desgranando los detalles de un programa del que tomé notas sin parar porque, aunque sencillo, me pareció una manera genial de hacer que la suma de uno más uno sean mucho más que dos. Para empezar, podéis echar un ojo a su web:

Web de la Red Patrimonio Guadalteba

La web es una de las más sencillas pero más atractivas que he visto en mucho tiempo. Distingue con claridad cada ruta con un color, ordenándolas por orden cronológico desde la prehistórica a la moderna. A través de ella pude descubrir riquezas como el embalse del Conde de Guadalhorce en El Chorro

Embalse

…una de las obras hidráulicas de referencia, muy anterior a la fiebre de inauguraciones de pantanos de los años cincuenta y sesenta, inaugurado por Alfonso XIII en una mesa de piedra que todavía sigue en pie a pocos metros de la presa. Es una de las muchas muestras de la buena gestión hídrica en la provincia.

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Aunque tanto Pozo Alcón como la pedanía de Arroyo Frío, en la Iruela, forman parte de la comarca de Cazorla, conducir entre uno y otro sitio bien puede convertirse en la aventura de un día de otoño. Entre los dos extremos hay poco más de ochenta kilómetros.  Según Google Maps, ese engendro que estoy empezando a odiar pero del que dependo para casi todo, lleva casi dos horas recorrerla. Hay que pasar por Hinojares, Huesa, Quesada, Cazorla y La Iruela antes de llegar al destino, subir y bajar varios puertos, pasar decenas de curvas, esquivar unos cuantos coches… y, si la hora acompaña, parar a comer en alguno de los sitios que se apostan a los lados de la carretera para dar de comer al hambriento y de beber al sediento (o ambas, en el caso de los que disfrutamos con la buena mesa en cualquier momento).

La carretera, con todo, depara algunas sorpresas de esas que se graban a fuego en la memoria y que hacen que deseemos volver a recorrerla en cualquier momento. Echad un vistazo:

Cazorla

…una vista genial de Cazorla, con su castillo (a la derecha) que se yergue orgulloso sobre su pueblo y que guarda misterios como la leyenda de La Tragantía, y que disfruta de un telón de fondo que ya quisieran muchos, la Peña de los Halcones…

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Si los publicistas de coches hubieran sido de Cazorla, aquel mítico “¿Te gusta conducir?” habría sido sido “¿Te gusta conducir sin prisas por paisajes increíbles a más de 1.100 metros de altitud, con un tiempo perfecto, escuchando farrucas en la radio de tu coche?”.

La respuesta está bastante clara.


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